Las tradiciones de las pascuas en Canarias: un legado a preservar.

En las zonas rurales de Canarias, perviven aún muchas tradiciones propias del solsticio de invierno. En los pueblos, las tradiciones para celebrar la Navidad se han transmitido de generación en generación, preservando nuestra identidad a través de los aromas y costumbres, destacando las que se ocupan de la cocina.
Estos rituales navideños, aunque han cambiado con el tiempo, siguen siendo una ventana maravillosa para comprender la forma de vida de nuestros antepasados.
Las comidas propias de La Navidad
El menú navideño siempre se ha caracterizado por la sencillez y la fidelidad a los productos locales. El plato principal variaba según la situación económica de la familia: pescado salado, baifo frito, que impregnaba de aroma el ambiente, o la cazuela de gallina. En los hogares más acomodados, tampoco faltaban los pasteles de carne
En los postres destacaban las truchas de batata, donde la naturaleza se convertía en un plato. En las casas menos pudientes, la repostería era más sencilla, basada en bizcochones, mantecados, o en un turrón hecho de almendras y polvorones de gofio. Y, por supuesto, ninguna celebración estaba completa sin vino y licores caseros.
Cantando de casa en casa: la fuerza de la música en Las Pascuas
Otra tradición navideña especial era cantar de casa en casa. Los Ranchos recorrían los hogares cantando, y a cambio recibían un aguinaldo en forma de dinero o comida. Esta costumbre sigue viva hoy en día en algunos lugares de Canarias, y tanto niños como adultos participan llevando la alegría de la Navidad de puerta en puerta.
Las celebraciones colectivas
En las comunidades de pastores y agricultores cabe reseñarse otros aspectos en el tratamiento de la Navidad, cuando se desarrollaban autos de pastores el día de Nochebuena que contenían, como es lógico, números musicales (como la impresionante parte de la entrada de los pastores). Cabe destacar unos toques especiales de flautas que hacían los pastores alrededor del niño en la cuna que eran los mismos que empleaban para tranquilizar el ganado. En todos estos actos, que no eran coherentes, sino que las formaban partes pequeñas (anunciación, entrada de pastores, el diablo, la ofrenda) el pueblo participaba haciendo cada individuo su propio papel en la misa del Gallo (el pastor, el herrero, la lavandera). Ya casi todo se ha perdido y sólo nos quedan de toda la riqueza que existía hasta los años cuarenta, algunos textos literarios que surgieron de la improvisación, de la espontaneidad y que cambiaban de Navidad en Navidad. Fueron prohibidas en las Constituciones Sinodales del año 1947 de monseñor Pildain Zapiáin.
Conservando y protegiendo el legado
Las tradiciones navideñas son parte de nuestro patrimonio cultural, y aunque los tiempos hayan traído cambios, su esencia permanece intacta. Estas tradiciones, aún vivas en muchos pueblos de las islas, son un reflejo de nuestra historia e identidad, un tesoro que debemos proteger y transmitir para que las generaciones futuras también puedan disfrutarlas.
En las islas percibimos cierta desconexión entre la cultura de nuestros padres y abuelos y las actuales generaciones en cuanto a la trasmisión de tradiciones culturales e identidad. Nuestros padres y abuelos crecieron en un mundo insular más cerrado, donde las costumbres se transmitían de generación en generación. En cambio, los jóvenes actuales han nacido en la era digital, con móviles y videojuegos, y muchos consideran “anticuadas” ciertas manifestaciones culturales. Desde Tyldet somos conocedores de dicha brecha e intentamos aportar nuestro granito de arena presentando un programa de navidad que bebe de la tradición oral.
